Reportaje

La amenaza de orejas rojas

Parecen inofensivas, pero son invasoras que perturban los ecosistemas locales. Se trata de las  tortugas de orejas rojas, mascotas ingresadas al país desde Estados Unidos y que comúnmente se pueden ver en humedales o lagunas del Gran Concepción. ¿Cómo llegaron ahí?: fueron abandonadas por sus dueños cuando se aburrieron de ellas. Hoy son un problema y las instituciones no saben qué hacer.

 

Por Marina Peñaloza y Lester Molina

Ilustración: Chat GPT

 

“¿Usted ha visto tortugas por aquí?” preguntamos a un trabajador de la limpieza municipal de San Pedro de la Paz mientras fumaba un cigarro en su descanso. “Sí, todos los días las veo allá, cerca del puente cuando toman sol”. Ese día estaba nublado. “¿Usted ha visto las tortugas?”, preguntamos, esta vez en un despejado día soleado, a Yanin, quien vive frente al humedal Los Batros. Ella respondió mientras paseaba a su perro: “Sí, hay una, solitaria y bien grande, pero está triste porque está sola”. Yanin da a entender que a la tortuga solitaria le vendría bien más compañía de su especie, pero eso sería un problema grande. Grande como la misma tortuga que describe.

 

La Región del Biobío es una de las más diversas del país. Dos de sus ciudades representativas, Concepción y San Pedro de la Paz, destacan en paisajes y ecosistemas. Entre la Laguna Grande de San Pedro y el humedal Los Batros se han registrado hasta 87 especies en diversos estados de conservación. Pero una amenaza silenciosa, verde y con caparazón perturba este frágil equilibrio ecológico: la “tortuga de orejas rojas” (trachemys scripta elegans). Un reptil exótico originario de Estados Unidos que puede llegar a medir entre 30 y 40 centímetros, considerado una de las 100 especies más invasoras del mundo. Tanto así que algunos países, como España, han prohibido su tenencia.

 

Tortugas de orejas rojas en Laguna Redonda (Pedro Retamal).

 

 

Pero, ¿Cómo llegaron estos animales hasta las lagunas y humedales de Concepción? Fue mediante el proceso de importación de especies exóticas con fines de mascota. Durante la década pasada se pusieron de moda y de hecho la última gran internación fue en noviembre de 2015. Después de eso, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) prohibió más importaciones. Su aparición en lagunas y humedales se debe al abandono.

 

“Las abandonaron los mismos que en su momento pagaron por ellas para tenerlas como mascotas”, comenta Carmen Luz Rodríguez, veterinaria de la clínica Sanatorio Animal de Concepción.

 

-¿Al soltarlas en las lagunas, piensan que las están ayudando, verdad?

-Sí, la gente cree que sacarlas del acuario para ‘liberarlas’ es algopiadoso, sin saber que esto desencadena una serie de consecuencias ecológicas.

 

Es que esta “liberación”, explica la veterinaria, las condena a su suerte en un lugar completamente alejado de su hábitat natural. “En su hogar no pasa absolutamente nada, pero cuando llegan a lugares ajenos pueden, eventualmente, convertirse en una amenaza”, agrega Marcela Figueroa, bióloga marina. “Compiten con la fauna local, cazan insectos, peces pequeños y hasta afectan a la vegetación acuática”, complementa. “Es necesario realizar experimentos en los que se manipule a la tortuga junto con especies nativas, para determinar con certeza qué tanto está afectando”, agrega la bióloga marina. De hecho, en España esta tortugapuso en peligro la existencia de dos tortugas locales (Emys orbicularis y Mauremys leprosa), por la depredación de las crías y competencia por el alimento con los adultos.

 

Tortuga de orejas rojas captada este mes en el humedal Bayona de San Pedro de la Paz (Mauricio Ascencio).

 

El humedal Bayona es un “santuario natural” —nótese las comillas— muy particular. Se ven las altas y delgadas totoras flotando, coipos, y muchas aves. Además está la planta “lenteja de agua” que lo cubre como un manto, aunque no deja de expandirse peligrosamente… y la basura. Botellas, latas y envoltorios, de todo tipo y color. “Los ecosistemas de agua dulce son muy vulnerables hoy en día y ya enfrentan desafíos como la contaminación, la fragmentación y la invasión de otras especies”, subraya Figueroa. Y entre todas estas amenazas, la tortuga de orejas rojas.

Los vecinos del sector Bayona recuerdan que en 2020 la Municipalidad de San Pedro, en conjunto con docentes de la Universidad de Concepción, retiraron un ejemplar de esta tortuga para su análisis. Desde entonces no se sabe sobre los resultados del estudio ni si se tomó alguna otra medida.

 

La Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de San Pedro de la Paz reconoce la gravedad de la situación y que no se ha logrado implementar una solución definitiva, ya que, según el organismo, “no cuenta con las herramientas necesarias para abordar completamente este problema”. A su vez, sostienen que es el SAG el que debe intervenir para controlar la introducción y abandono de especies en los ecosistemas. Desde el SAG, por su parte, indican que no tienen competencia sobre estas especies. Al parecer no existe normativa relacionada con ellas porque la tortuga es considerada una mascota. Tampoco se encuentra listada en la Ley de Caza, en ninguna categoría de protección, ni en algún Apéndice del Convenio sobre la Conservación de Especies Migratorias de la Fauna Salvaje. Básicamente, está en tierra —o, en este caso, en humedal— de nadie.