Por casi 40 años, Luisa Valenzuela ha protegido y luchado por el humedal Vasco de Gama de Hualpén. Dice que la han amenazado e intentado comprar, pero su esfuerzo dio fruto: este año el sitio fue declarado humedal urbano.

El 16 de septiembre de este año, el Ministerio de Medio Ambiente declaró como humedal urbano las 74,84 hectáreas que conforman el humedal Vasco da Gama-Chimalfe de Hualpén. Un símbolo que cierra una etapa en la lucha que Luisa Valenzuela ha llevado adelante por años. Una historia que comenzó en 1986, cuando recién se mudaba hasta su actual casa, la cual tiene una vista privilegiada del “pulmón verde” como ella llama al humedal.
“Era la última casa de la población, al frente tenía humedal y al lado tenía humedal. A los dos años comenzaron a construir y no se veía mayor daño, pero un día desde mi puerta veo un camión que está vertiendo escombros y una pareja de patos peleando con el camión. Yo dije, ¡Dios mío, qué loco!, como dos aves están peleando con tremenda mole y después entendí, ellos están protegiendo su lugar, quizás ahí tenían crías”. Desde ese momento Luisa se comprometió con las especies que viven ahí. Luchó sola por años, sin ayuda de sus vecinos ni tampoco de autoridades. Incluso ha sido amenazada y amedrentada por empresas y personas que viven en el humedal de forma clandestina. “También me ofrecieron una casa de parte de una constructora, pero no acepté”, asegura.
En este lugar habitan 64 especies de animales, principalmente aves como el cisne de cuello negro, garza cuca, pato cuchara, sapos, coipos, entre otros, y flora como el junquillo, la totora y el sauce llorón.
Hace 17 años Luisa formó el Comité de Defensa y Protección Vasco da Gama, lo vio como una necesidad, ya que así sentía que podría ser más escuchada: “Toda esta zona estaba destinada a morir, decretada como zona industrial todo el lugar del humedal, porque como es parte del cono de aproximación del aeropuerto no pueden construirse casas. Ahí comencé a buscar información en los municipios, pero nadie me pescaba. En ese momento creé el Comité de Defensa y Restauración Vasco da Gama. Le creé un logo y puse a la libélula como imagen principal de este humedal. Pero al inicio estaba sola, estuve 10 años así, pero así me tomaban en serio”. Chimalfe, significa libélula en mapudungún.
En el año 2019 el municipio de Hualpén cambió el uso de suelo del lugar donde está emplazado el humedal Vasco da Gama, todo gracias a las observaciones que Luisa hizo al plano regulador de la comuna. “Con mis observaciones se le cambió el uso de suelo a toda la parte de la empresa Valmar, toda la parte norte del humedal y eso trajo consecuencias, porque Valmar mediante los concejales, llamaron a un concejo extraordinario en el que la alcaldesa de ese momento no estaba presente. Entonces pusieron una nueva observación a favor de Valmar. El concejal Juan Cruz fue quien la presentó y votaron a favor de la empresa. Yo me asesoré y con distintas ONG presentamos un recurso en la Contraloría que fue a nuestro favor”.
Luisa también explica que “en el humedal hay una toma, quienes cobran por dejar escombros o por estacionar camiones. Ellos me han agredido, amenazado. Cuando han ido a notificarlos para que salgan de ahí, los sacan hasta con escopetazos”.
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El viernes 18 de octubre, Luisa, en compañía del municipio de Hualpén, la seremi de Medioambiente y el Consejo de Defensa del Estado, interpusieron una querella en contra de todos quienes resulten responsables por el daño que se le ha generado al humedal Vasco da Gama. En este caso, la condena podría ser cárcel y reparación.
Luisa ahora no solo trabaja por el humedal Vasco da Gama, sino que también por la recuperación del sistema Rocuant-Andalién.
“Somos una región de humedales, Concepción fue fundada sobre un humedal, todos los cuerpos de agua están conectados con estos lugares. Cada uno debe poner de su parte para seguir protegiendo, cuidado, restaurando los que están a mal traer. Desde la academia, la sociedad civil, los municipios, el mundo privado, todos tenemos que cooperar con nuestro granito de arena para no perder estos ecosistemas que son fundamentales para nuestra propia existencia”, concluye Luisa.