El disfraz incómodo

En Concepción, hay una tienda sexshop que  tiene una forma atractiva de publicitar: con un corpóreo de pene que baila en la esquina de Barros Arana con Colo Colo.  ¿Quién está detrás del disfraz?

 

Por Pablo Trujillo Barrera

 

En una esquina, UN PENE, móvil, disfrazado, bailando. Tienes que cerrar y abrir los ojos para saber si lo que estás viendo es verdad o no. Parece absurdo, pero sí, es un corpóreo de pene.

 

No causa risa… la verdad es que sí causa risa. Sin embargo, más que cómico, genera incomodidad. Sonrisas, entrecejos y hasta selfies. Toda una dinámica en Colo Colo con Barros Arana. ¿Qué se sentirá estar detrás del disfraz, expuesto a cientos de ojos y comentarios?

 

Nahuel Brito Marín (20), estudiante de comunicación digital audiovisual en el Santo Tomás, desde el 8 de marzo trabaja en el sexshop. Llegó por una recomendación en una tienda de tatuajes mientras entregaba currículum. “Escribí por whatsapp y me dijeron que es tu trabajo vestirte de pene y hacer promoción”.

 

Nahuel tiene el pelo largo y oscuro, es relativamente alto, de ojos simpáticos, acompañados con su sonrisa  y buen trato. Y al parecer, por ello, encaja con el trabajo de disfraz (para ser corpóreo hay que ser simpático, en este caso un pene simpático).

 

Menciona que le acomoda el horario ya que lo puede compatibilizar con los estudios. Trabaja de lunes a viernes (excepto los miércoles), de 3 a 6 de la tarde. “Cuando terminan las clases vengo directamente a trabajar y no se me aprietan los horarios. Después voy a casa, hago mis cosas, termino mis trabajos y mis tareas”, detalla. Un pene aplicado…

 

 

Nahuel dice que aunque parece incómodo, disfruta del trabajo ya que interactúa con varias personas.  “En su mayoría, la experiencia es grata si me permite decirlo. La paso bien en el trabajo y disfruto estar ahí. Aunque hago muy poco usualmente… no sé, tocó el kazoo, me pongo a bailar y me tomo fotos con la gente para que después vayan a la tienda y vean nuestros productos”, explica.

 

-¿Y te miran mucho?

-Me he tenido que aguantar esas miradas, usualmente de gente mayor, que ven un hombre vestido de pene y piensan que estoy haciendo el ridículo por hacer el ridículo. He escuchado cosas como ‘si no estudias terminarás como él’, y yo digo ‘señorita yo también estoy estudiando’.

 

Nahuel se coloca el traje, con ayuda de su jefa. Dentro de él hay un ventilador pequeño para mantener el disfraz inflado.

 

–Me coloco gafas para mantener mi privacidad–, dice y saca su kazoo. Se va a la calle a cantar. Su traje se mueve de derecha a izquierda mientras camina lento.

 

Dice que a pesar de las gafas, no le da pudor hablar de su trabajo. “El tabú a mí no me llega tanto; no me da pena hablar de estas cosas, no me da miedo decir lo que hago”.

 

Por Colo-Colo 486, entre O’higgins y Barros Arana se encuentra La Locura sex shop. “En tu habitación está todo permitido” es su eslogan. Venden lencería, cosmética erótica, juguetes y accesorios como por ejemplo, despedida de soltera. Y son los dueños de corpóreo de pene.

 

Solange Pino Muñoz es dueña de la tienda y lleva 10 años tras el mostrador. “La idea de abrir el local fue de mi marido, hace años atrás, nosotros habíamos andado por otros países, entonces, pensó en hacer esto porque aquí no había, hace quince años atrás. Este es el primer Sexshop de Concepción”, comenta con energía.

 

“Fue difícil porque proveedores no habían, había que buscarlos, tuvo que viajar a Argentina a buscar cosas que se vendían allá. En Argentina ya habían sexshop, pero aquí no”, detalla.

 

“No puedes colocar en vitrina algún producto que sea chocante, y no vienen a decírtelo a ti, si no que reclaman a la autoridad y luego ellos vienen  para acá. Uno tiene que tener un poco de tino en qué poner afuera. Y hay gente media sensible y se entiende eso porque no todo el mundo piensa igual que uno”, explica.

 

 

Además, la atención al público es distinta a la de otras tiendas, explica Solange. “Hay personas que altiro te dicen lo que quieren y hay otros que no, que empiezan a mirar, te preguntan por varias cosas, antes de llegar a lo que quieren. Este local se caracteriza por no solo vender productos, sino también ayudar a los clientes, esa es la verdad, nosotros no vendemos tanto, sino más bien, conversamos con el cliente”, cuenta.

 

Afuera está el corpóreo del pene, bailando en medio de la gente, pero adentro puedes preguntar sin ser juzgado. Y es probable, que los penquistas están buscando eso.